Las grandes plantaciones de tabaco que surcan las montañas de Santander y que se convirtieron en el sustento de cientos de familias en ese departamento podrían ser reemplazadas por cultivos de cannabis tras el cierre de las plantas de la Compañía Colombiana de Tabaco (Coltabaco) – Philip Morris International.

Tras un siglo de producción de cigarrillos, la decisión de Coltabaco el pasado 3 de junio dejó en el limbo a los 2.500 campesinos colombianos que vendían sus cosechas a la compañía y que ahora ven una oportunidad económica en la siembra del cannabis con fines medicinales. 


“El negocio se acabó este año porque esa hoja solo la compraba la Philis Morris y nadie más. Una buena alternativa sería sembrar marihuana medicinal a poca escala”, dijo Fausto Adarme Lizarazo, cultivador de Tabaco y presidente de la Junta Directiva de la Federación de Tabacaleros de Colombia, Fedetabaco. 

Adarme manifestó que gracias a su larga experiencia como agricultores de tabaco pueden producir cannabis con todos los parámetros de calidad que exige el estado colombiano y añadió que solo falta una empresa que les de las garantías para reemplazar sus cultivos por marihuana.

Si la transición se vuelve realidad, los campesinos entrarían a formar parte de un negocio que, a diferencia de la industria tabacalera, va en un vertiginoso crecimiento y que según un informe de la firma Grand View Research, moverá en el 2025 alrededor de $146.000 millones de dólares a nivel global. 


Empresarios de la industria señalaron que el mercado del cannabis medicinal que ya cuenta con 75 millones de consumidores legales en el mundo, podría generar más de 10.000 empleos en los próximos 5 años gracias a la tradición florífera del país. 


Federico Cock-Correa, CEO y cofundador de PharmaCielo, una de las empresas del sector más consolidadas del país, explicó que la transición de cultivos podría ser positiva porque el éxito del negocio se debe a que “contamos mano de obra totalmente capacitada, recurso humano de alto nivel, que han trabajado por años la floricultura; algunos hemos sido floricultores desde hace más de 30 – 50 años”.


La prosperidad del negocio del cannabis contrasta con el inminente declive de la industria tabacalera. Las medidas de prohibición tomadas por el estado colombiano para reducir el uso de cigarrillos en el país debido a sus graves afectaciones para la salud llevaron a que el consumo pasara del 12,9 % al 7 % entre el 2010 y el 2017. 


A esto se suma que según cifras de Fedetabaco el país perdió cerca de 7.000 hectáreas de este cultivo en los últimos ocho años y que la venta de las 1.850 hectáreas que se producen en Santander, Norte de Santander, Boyacá, Sucre y Bolívar, apenas representó ganancias por 24.000 millones de pesos, cifra que, aseguran los agricultores, es muy inferior a lo que solían recibir hace una década.

Fuente: EL TIEMPO


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