Que mejor obsequio, tan banal y frívolo como bello y necesario, que un rico perfume. Qué mujer no se siente más bella, segura y diferente cuando antes de partir hacia una cita o, aún, al trabajo se coloca unas gotas de ese perfume, ese aroma en cuyo evanescente misterio nos hace sentir de otra manera.

Esto puede sonar muy superficial y a una simple e ignota mirada lo es, si se desatiende el imperio microscópico de lo qué sucede en nuestros sistemas sensoriales cuando se topa con un aroma agradable. O desagradable. Pues los perfumes de modo alguno se encuentran exclusivamente ligados a lo femenino ni a los olores placenteros.

Estructuralismo que huela bien

La industria perfumista desde luego tiene muy estudiada todas estas cuestiones a la hora de elaborar un perfume. Pues un ungüento aromático tiene un sistema de elaboración que justamente se denomina estructura de la fragancia y que consta de tres partes de reminiscencias metafóricas musicales, a saber: notas de salida, notas medias y notas de fondo. Las notas de mayor calidad son aquellas que se perciben durante los primeros segundos. Es el aroma que se siente al abrir el frasco y al probar el producto.

  • Las notas de salida son livianas, por ser la parte más volátil de la composición olfativa. Estas notas suelen ser cítricas, verdes, florales o frutales.( por ejemplo flor de magnolia, flor de Cannabis Sativa, etc.).
  • Las notas medias son aquellas que aparecen gradualmente y son evidentes una hora después de la aplicación, y suelen ser como las flores y las especies. (canela, jazmín, gardenia, etc.).
  • Las notas de fondo son aquellas que se quedan más tiempo en la piel y, por lo tanto, definen el tiempo de duración del perfume. Es la parte más noble de un perfume; la que dura por un tiempo prolongado. Para componerla se emplean ingredientes de baja volatilidad que duran más tiempo en la piel, como maderas o ámbar.

El aceite de flor de Cannabis Sativa tiene un uso muy difundido en la industria perfumista o en la aromaterapia debido a sus propiedades como relajante, calmante y edificante, he aquí nuestro eterno dilema, ¿me lo unto me lo fumo? Lo mejor es ambas cosas, cada una en su lugar y en su momento.

El aceite de Cannabis Sativa va a tener diferentes propiedades y aplicaciones, dependiendo siempre de qué parte de la planta se le extraiga y de la técnica con que se proceda. Por ejemplo, lo más usual en nuestro bien conocido aceite de Cannabis Sativa extraído de las semillas es un procedimiento denominado prensado en frío, técnica que aunque se haga de forma industrial y a grandes volúmenes, se realiza de una forma sumamente artesanal. Se realiza del mismo modo desde hace milenios no porque la industria haya abandonado su intento de hacerlo en forma más sintética, sino porque no puede hacerse de otra manera. La técnica de prensado en frío es tan simple como laboriosa. Tal como su nombre lo indica, se colocan las semillas, una vez que han sido descascaradas y limpiadas, para luego prensarlas. Digamos que se las aplasta en un molinete con la precaución que la fricción provocada por la maniobra jamás eleve la temperatura de la pasta remanente ni del elixir que de ella brota a más de cuarenta y cinco grados centígrados. Luego basta con recoger el aceite, se filtra y se embotella en frascos oscuros y se guarda al abrigo de la luz.

Esta técnica asegura que se conserven los nutrientes, que como en el caso del aceite de Cannabis Sativa, por el elevado contenido en vitamina E, se convierte en una sustancia que apenas tiene contacto con el aire se oxida, perdiendo así todos sus beneficios como complemento vitamínico.

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