El papel del sistema endocannabinoide (ECS) en la fisiología humana está bien documentada y científicamente respaldada. Hay una gran cantidad de evidencia que los endocannabinoides regulan el estado de ánimo, la emoción, la motivación, la memoria, la percepción de placer, el apetito, el metabolismo y mucho más. La relación entre los cannabinoides y los estados emocionales se ha establecido empírica y científicamente hace mucho tiempo. Incluso del primer ingrediente activo que se descubrió en la planta de cannabis (Cannabis sativa), delta-9-tetrahidrocannabinol (delta-9-THC), se sabe que produce euforia y mejora las percepciones sensoriales.

Desde el descubrimiento de receptores cannabinoides, la abundancia de estos receptores en el cerebro ha desconcertado a la comunidad científica. En ciertas regiones del cerebro, las neuronas tienen más receptores cannabinoides que cualquier otro tipo de receptor. Parece extraño que nuestras células estén tan finamente sintonizadas con estas moléculas. Originalmente, los cannabinoides eran considerados como relativamente poco frecuentes, al encontrarse principalmente en un solo género del reino vegetal, el Cannabis . El descubrimiento de la araquidoniletanolamida (AEA), un análogo del THC, proporcionó la respuesta. La razón por la que nuestras células tienen tantos receptores cannabinoides es que producimos nuestros propios cannabinoides y son vitales para nuestro bienestar general.

La investigación de los endocannabinoides nos proporcionó información sobre una nueva clase de moléculas de señalización que parecen tener un espectro muy amplio de acciones. Afectan a prácticamente cada tipo de célula, tejido y órgano. El estado de nuestro ECS también determina cómo nos sentimos. Hasta este descubrimiento, se creía que la serotonina y las endorfinas eras las “moléculas felices”, conocidas por su papel en la regulación y manipulación de los estados emocionales. Pero el descubrimiento de los endocannabinoides ha indicado nuevos caminos bioquímicos hacia la felicidad. El nombre de la propia endocannabinoide anandamida (ananda es la palabra sánscrita para “alegría, gozo, felicidad”) sugiere su participación en el estado de ánimo. Un estudio reciente también sugiere un fuerte vínculo entre los sistemas serotoninérgico y endocannabinoide, lo que implica una conexión entre la liberación de endocannabinoides y serotonina (Best y Regehr, 2008).

Los genes que codifican para los receptores cannabinoides también desempeñan un papel importante. La hipótesis de que nuestros genes determinan nuestro futuro también es cierto hasta cierto punto en este caso. Hay pequeñas variaciones (polimorfismos) en los genes que codifican para el receptor CB1 que marcan la diferencia. Las personas con un código genético específico para el receptor CB1 parece ser mucho más felices en general y responden mucho mejor a los estímulos positivos. Una pequeña diferencia lo explica en gran parte, pero no son solo los receptores que son importantes. Los niveles de cannabinoides también afectan en gran medida nuestros estados emocionales y nuestra capacidad para lidiar con el estrés.


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